Relato de un intento real de convertir Menéame en una herramienta de periodismo ciudadano sin ánimo de lucro.
He sido usuario intensivo de Menéame desde 2006. Durante muchos años fue mi principal red social y, sobre todo, mi principal fuente de información. No solo por los enlaces que se enviaban y votaban, sino por algo mucho más valioso: los comentarios. En muchas ocasiones, los comentarios aportaban más contexto, datos, matices y conocimiento que la propia noticia “meneada”. Para mí —y para muchos— Menéame no era solo un agregador de enlaces, era inteligencia colectiva en bruto.
Cuando entendí lo que Menéame era (y lo que no existía fuera)
En 2007 constituí una ONG en Perú. Viviendo allí me di cuenta de algo muy claro: Menéame no tenía equivalente en la mayoría de países de América Latina. Informarse significaba consumir medios tradicionales, poco críticos, poco profundos y muchas veces alineados con intereses económicos o políticos muy concretos.
Lo más parecido de éxito era Taringa, pero Taringa fué otra cosa: más cercano a un foro generalista tipo Forocoches que a un espacio serio de contraste informativo y debate de actualidad. No existía un lugar donde la gente pudiera enviar noticias, votarlas, discutirlas y desmontarlas colectivamente.
El intento previo: VotaNoticias
Con esa carencia en mente, y sin ánimo de lucro, lancé VotaNoticias, un clon de Menéame orientado a América Latina. La idea era sencilla: replicar el modelo de periodismo ciudadano que tan bien había funcionado en España.

El proyecto fracasó. Sin una comunidad con masa crítica suficiente y sin un modelo económico que lo sostuviera, VotaNoticias acabó extinguiéndose. Fue una lección clara: sin comunidad no hay Menéame, por muy buena que sea la idea.
Menéame se vende
Por eso, cuando en julio de 2024 Menéame anunció públicamente que iniciaba un proceso de venta por un valor mínimo de 200.000 €, me llamó la atención algo más que el precio. En el propio anuncio se decía que se priorizarían ofertas de usuarios implicados en la comunidad y que entendieran los valores del proyecto.
Ahí se encendió la bombilla.
No se me ocurrió intentar comprar Menéame para llenarlo de publicidad, ni para “monetizarlo” hasta exprimirlo, ni para crear una startup y venderla después. Mi idea era exactamente la contraria: convertir Menéame en algo parecido a Wikipedia.
Una ONG, sin ánimo de lucro, orientada al periodismo ciudadano global, no solo para España, sino para cualquier país. Un espacio donde los enlaces informaran y los comentarios aportaran soluciones, contexto y pensamiento crítico, aprovechando la inteligencia colectiva de miles de usuarios.
El contacto (y el ninguneo)
Contacté con Menéame manifestando formalmente mi interés en comprar la web. No obtuve respuesta.
Intenté contactar con los socios.
- Daniel Seijo y Remo Domingo no me dieron ninguna opción real de diálogo.
- Benjamí Villoslada fue claro: consideraba un despropósito vender Menéame por solo 200.000 €, porque, según él, valía muchísimo más.
- Martin Varsavsky, en cambio, sí respondió. Me ofreció comprar su parte y la de Ricardo Galli por 100.000 €.
El acuerdo que sí existió
Llegué a un acuerdo con Martin Varsavsky. A través de su abogado se concretó una oferta formal para la compra de esas participaciones, basada en la valoración pública de 200.000 €. Esa oferta debía presentarse al resto de socios, ya que existía derecho de adquisición preferente frente a un tercero no socio.
El resultado: Los socios ejercieron su derecho preferente y compraron esa participación por 101.000 €, absorbiéndola la sociedad.
Y después, el silencio
Tras eso, silencio. El mismo silencio y discreción que siempre han caracterizado a Daniel Seijo y Remo.
Mi idea de internacionalizar Menéame y convertirlo en una herramienta de información social para contrarrestar el dominio de los medios tradicionales controlados por el capital quedó truncada.
No hubo debate. No hubo conversación sobre el modelo. No hubo reflexión sobre convertir Menéame en algo distinto a una empresa publicitaria en declive.
Escribo esto para dejar constancia histórica de que alguien de la comunidad intentó comprar Menéame para sacarlo del mercado, no para exprimirlo, y que ese intento existió, fue real y llegó hasta donde llegó.
Menéame aún podría ser otra cosa
Menéame sigue vivo, eso ya es mucho, pero también sigue atrapado en un modelo que parece no terminar de evolucionar.
Quizá aún podría ser otra cosa, una herramienta global de periodismo ciudadano y pertenecer, de verdad, a su comunidad. O quizá no.
Actualización
Tras la publicación de este artículo, Daniel Seijo me ha aclarado que la compra de las participaciones no la hicieron él ni Remo Domingo a título personal, sino la propia sociedad Menéame, utilizando fondos de la empresa y por decisión tomada en junta.
El efecto práctico de esa decisión fue que se descartó la entrada de un nuevo socio externo que habría pasado a tener una participación mayoritaria.

me encantó tu idea y tu propuesta. Como dices sería genial tener una plataforma así, donde los comentarios, más allá de una lucha de egos y chascarrillos, aporten, desenmascaren a los medios y sepan mirar más allá de lo que nos quieren vender. Yo, en su momento, compré el dominio autocritica.es donde intento hacer algo similar pero a título personal, sin comentarios.
Un abrazo y suerte
Moltes gràcies «tocayo» per informar i donar a conèixer el que t’ha passat i has fet. Una llàstima que el projecte que has intentat no donarà els teus fruits. Malauradament el món de la informació és un gran poder fàctic i als poderosos els interessa mantindre’l baix control. Sort en la vida!
Meneame está para regalarlo ya qué, bastante trabajo habría que meter ahí, para convertirlo en algo que funcione bien, como para que encima haya que comprarlo. No vale más que, como mucho, un precio simbolico de 10k.